
Un cliente me preguntó cuánto le costaría una sesión de fotos profesional para su tienda de ropa deportiva.
Le dije: 1.500 €.
— ¿1.500 € por unas fotos? Me parece muchísimo.
— ¿Y cuánto pensabas invertir?, le respondí.
— No sé… ¿200 €? Algo rápido, no es para tanto.
— Por 200 €, puedes intentarlo tú mismo.
— No sé hacer fotos, me contestó.
— Entonces por esos 200 € te puedo enseñar lo básico: usar la cámara, colocar las luces, dirigir a los modelos… Así, la próxima vez, puedes hacerlo sin ayuda y ahorrarte los otros 1.300 €.
Le pareció interesante.
Entonces le conté lo que necesitaría: una cámara profesional, objetivos adecuados, iluminación, fondos, trípode, baterías, tarjetas rápidas, un buen ordenador, software de edición, y sobre todo, saber cómo usar todo eso.
— Pero no tengo ese equipo, ni voy a comprarlo solo para una sesión…
— Puedo alquilarte lo necesario por 300 € más, si de verdad quieres hacerlo.
— Bueno…respondió, ya con dudas.
— Podemos empezar el viernes a las 6 de la mañana. Así tienes todo el día para montar, fotografiar, editar y entregar el trabajo.
— ¿Tan temprano? Hoy tengo algo de tiempo, pero el viernes no puedo.
— Lo siento, pero yo hoy estoy con otros proyectos. Además, aún no tienes localización, ni estilismo, ni nada preparado. Y necesitas aprender a editar con Photoshop para que las fotos tengan calidad comercial.
— Uf… hacer todo eso yo mismo, conseguir modelos, comprar materiales, aprender a editar… Me voy a volver loco. ¿No podrías dejarme algo de lo tuyo?
— Podría, sí. Pero quiero que entiendas lo que implica este trabajo. Sería un favor, y tendría que ser puntual. Tengo otros compromisos.
— ¿Sabes qué? Mejor te pago los 1.500 €. Me he dado cuenta de que me saldría más caro hacerlo por mi cuenta.
Exactamente.
No se cobra solo por apretar un botón.
Se cobra por:
Años de experiencia
Conocimiento técnico y artístico
Preparación previa
Edición profesional
Material y equipo
Tiempo dedicado
Capacidad de resolver imprevistos
Puntualidad y responsabilidad
Calidad garantizada
Derechos de uso comercial
Y por supuesto, los costes legales: IVA, Hacienda, Seguridad Social, seguros, mantenimiento…
No se trata solo de hacer clic.
Se trata de todo lo que hay detrás de ese clic.
Valorar el trabajo de otro empieza por reconocer lo que no se ve.