Llevamos años pidiendo a nuestros clientes que se relajen delante del objetivo. Esta vez le tocó posar a nuestro director, y el equipo no perdonó: ni maquillaje, ni luz favorecedora, ni piel. Exposición impecable, cero ruido y una profundidad de campo que ningún objetivo nuestro puede igualar. Eso sí, por fin tenemos la prueba de que, por dentro, es igual de calvo que por fuera.
Tranquilos, en Diptica seguimos haciendo retratos con piel, pelo y alma. Lo de los huesos lo dejamos para los especialistas.
